Lo que le respondo a cada persona que me escribe por DM, escrito una sola vez, completo y en orden. Si haces los siete pasos, al final tienes cuenta, tres videos y diez aplicaciones enviadas.
Uno de mis primeros trabajos fue lavar platos doce horas por treinta mil pesos, y llevaba seis años haciendo contenido sin ganar un peso con eso, hasta que hace poco más de un año un comentario medio grosero que le dejé a una chica en TikTok me llevó a mi primer deal de UGC: doscientos dólares por sesenta videos, que yo pensé que era el mejor trato del mundo. Hoy genero más de diez mil dólares al mes con este modelo, la mayor parte gestionando creadores, y no te lo cuento como promesa sino para que sepas quién te habla: alguien que ha aplicado a campañas y que ha revisado más de quinientas aplicaciones desde el otro lado.
Hay dos tipos de UGC y esto es sobre el segundo. El que todos conocen: una marca te manda un producto, grabas dos o tres videos bonitos, cobras por video y ellos los publican. El que yo hago y el que hacen los creadores que gestiono: abres una cuenta nueva dedicada a la campaña, grabas uno o dos videos al día con formatos que la marca te da, los subes a TikTok, Instagram, YouTube y a veces Facebook, y te pagan una base fija al mes más bonos por vistas o resultados, con una prueba las primeras semanas en la que, si funcionas, te quedas.
Daniella venía del UGC tradicional cobrando entre quinientos mil y un millón de pesos por video, cuando salía algo, y me lo resumió en cinco palabras:
María Camila lleva tres años en el UGC tradicional, con más de sesenta marcas encima, y cuando le pregunté con cuál modalidad se quedaría si tuviera que escoger una, no dudó:
Y lo más importante para ti hoy: no te pagan por tu audiencia, te pagan por tu capacidad de producir contenido que funcione todos los días desde cero. Por eso alguien con cero seguidores puede entrar, y por eso una campaña no te paga como a alguien famoso sino como a alguien confiable. Una señora de mi familia, mamá, con una cuenta de fotos familiares, entró a una campaña y hoy hace buen dinero con esto, con cero experiencia y cero ego. Y Nella, que venía del UGC de belleza cobrando por campaña de vez en cuando, lo resume sin humo:
Hay grupos de Reddit y Discord, hay marcas que escriben por DM y hay agencias, pero empezando, una sola vía sirve de verdad: las plataformas donde las marcas publican campañas y tú aplicas. La razón es simple: ahí la marca tiene que pagar sí o sí, y si no lo hace abres una disputa y la plataforma la presiona. Ese miedo de hacer todos los videos y que al final no te paguen, por fuera es real y adentro de una plataforma casi no existe. Nella me lo dijo con tres palabras cuando le pregunté qué pensó al ver su primer pago: "no era real".
La que uso yo y la que uso con mi equipo es SideShift. Este es el link con el que puedes iniciar en SideShift: app.sideshift.app/r/GATO369
Cuando yo reviso aplicaciones, lo primero que miro es cuánto ha generado esa persona en la plataforma y qué videos tiene en el perfil. Tu perfil ahora está vacío, y un perfil vacío se cierra a los cinco segundos. Primero los videos, después las aplicaciones.
Todo el mundo te va a decir que necesitas un portafolio, y yo te digo otra cosa: un portafolio con productos de tu casa y sin ninguna marca detrás no me dice si sabes trabajar, me dice que sabes grabar un termo. Lo que sí me dice algo es una cuenta con videos publicados, con vistas, con gente reaccionando. Esa cuenta es tu portafolio.
Esa cuenta es tuya, personal, no es una cuenta de campaña. Puede ser la que ya tienes, si no te importa mezclar, o una nueva si prefieres no revolver tu contenido de siempre con estas pruebas. Las dos opciones sirven, porque lo que se va a mirar no es el nombre sino lo que hay adentro. Las cuentas de campaña vienen después, cuando una marca te contrate, y ahí sí abres una nueva por cada campaña.
Y si vas a abrir una nueva, no te asustes por empezar en cero. Ariana tiene ochenta mil seguidores en su cuenta personal y arrancó su primera cuenta de campaña desde cero igual que Valentina, que tenía dos mil cuatrocientos, porque los seguidores no se transfieren. Lo que sí se transfiere es saber grabar, saber hablar a cámara y saber leer qué funciona, y eso lo empiezas a construir hoy.
Tu cuenta arranca con tres videos, y esos tres videos son tu portafolio, porque en la plataforma el perfil se arma con tus tres mejores. Conviene que sean tres formatos distintos, para que se vea que sabes hacer más de una cosa: uno hablando a cámara dando valor, uno reaccionando a otro video, y uno mostrando algo en pantalla.
No inventes formatos. Nella, Valentina, María Camila y Carmen me repitieron lo mismo por separado: lo que funciona se replica. María Camila intentó inventar formatos propios las primeras semanas y no le pegó ninguno, y solo pasó la prueba cuando se guió por lo que ya era viral. Carmen no pasó la prueba a la primera, y lo que cambió fue exactamente eso: dejó de inventar, se fue a los formatos virales, y su primer video de diez mil vistas fue una reacción a otra creadora. Copiar un formato y cambiarle el producto es lo más normal de este mundo, y lo tuyo viene después, cuando ya sabes qué funciona.
Tres formatos distintos, escritos para que solo tengas que grabar, con la nota de qué miro yo en cada uno cuando reviso un perfil. Los estoy grabando yo primero; déjame tu correo y te aviso apenas estén.
Solo los guiones y, de vez en cuando, lo que está funcionando esa semana. Sin spam, te sales cuando quieras.Cuando abro un perfil miro cuatro cosas, en este orden. Uno, que hables con fluidez, con confianza, como si supieras de lo que hablas. Dos, los subtítulos, que no son un adorno sino un hook visual: si aparecen palabra por palabra la persona tiene tiempo de hacer scroll, si aparecen en bloque, en los primeros dos segundos ya sabe que ahí hay algo de valor. Y revisados a mano, porque el generador de TikTok acierta como el ochenta por ciento y el veinte restante lo corriges tú. Tres, luz y audio, que se te vea y se te oiga. Cuatro, que parezca natural y no un comercial, sin sobrecarga de efectos.
En la plataforma no se aplica con un mensaje, se aplica con el perfil, y el perfil es lo que un manager abre o cierra en treinta segundos. Tus tres videos van ahí. No tienen que ser virales, tienen que ser buenos: que se te vea, que se te oiga, que hables con confianza y que tengan los subtítulos bien hechos.
Aplica primero a campañas de bajo presupuesto. Aquí es donde más gente se equivoca: quieren la campaña grande sin tener un solo número. En las plataformas hay muchos deals de unos diez dólares por video y eso, empezando, es un buen deal, es lo mínimo aceptable y es más de lo que cobré yo. Las pequeñas te dan los números y los números te dan las grandes. No porque valgas diez dólares por video, sino porque lo que necesitas ahora no es la tarifa sino casos de éxito.
Sobre el plan Pro: el básico te deja aplicar a diez campañas por día, el Pro cuesta diez dólares al mes y te deja aplicar a todas las que quieras. Si tienes los diez dólares, págalos, porque esto es números y la diferencia entre diez aplicaciones y las que quieras es la diferencia entre esperar y trabajar. Si no los tienes, con el básico se puede, solo tarda más.
Videos donde no hablas, mala luz, subtítulos con errores, o un mensaje pidiendo tarifa de influencer antes de mostrar nada. Si una marca paga seiscientos dólares por treinta videos y tú tienes dos mil vistas por video, no eres influencer, eres una cuenta pequeña con una tarifa grande.
Hay campañas que pagan fijo por video, campañas que pagan solo por vistas, campañas que pagan solo comisión por ventas, y campañas que pagan base fija más bonos. La regla que te ahorra el error más caro es una sola: sin base, no. Pagar solo por vistas es una lotería, porque que un video pegue depende de ti, sí, pero también del algoritmo, del día y del producto, cosas que alguien nuevo no controla todavía. La base más bonos es lo que buscas empezando, y Ariana lo explicó mejor que yo:
Y la plata llega mejor por plataformas que se encargan del pago, y de ahí a una cuenta como Wise, que te da datos de una cuenta en Estados Unidos y te cambia el dólar al precio del mercado. No a PayPal, que de mil ochocientos dólares me ha llegado a quitar trescientos.
La mayoría de estos contratos no son abusivos por mala fe: los escriben los abogados de la marca para proteger a la marca, que es su trabajo. El que los lee y pregunta no está siendo difícil, está haciendo lo que la otra parte ya hizo. Ariana entró a su primera campaña, en sus palabras, "con el riesgo de que una empresa me hiciera firmar un contrato a beneficio de ellos y yo saliera perdiendo", y le fue bien porque le tocó gente correcta, pero esa no es una estrategia. Tres cosas que se repiten en casi todos los contratos y que tienes que encontrar antes de firmar:
Casi ningún contrato lo define, así que lo define la marca, y eso te puede hacer rechazar deals por miedo a incumplir algo que nunca estuvo claro, o dejarte meses sin trabajar en tu nicho después de terminar. Pide la lista por escrito.
En muchas campañas la cuenta que abres para la marca es de la marca, no tuya: tú la operas pero no la posees, y al terminar la entregas. No es necesariamente malo, pero tiene que estar en el precio, porque estás construyendo un activo ajeno.
Muchos contratos solo cuentan las vistas de los primeros días desde que publicas, y algunos exigen que cada plataforma alcance el umbral por separado en vez de sumarlas. Más de la mitad de mi equipo entendió cómo funcionaban los bonos después de firmar. Pregúntalo antes.
Te lo digo desde mi lado de la mesa, que es donde se decide. Cuando saco a alguien de una campaña casi siempre es por una de tres cosas: inconsistencia, inactividad o malos números. Nunca sacaría al que lo está haciendo bien y tiene buenos números, y a ese lo defiendo.
El caso que más me duele es el de alguien que iba muy bien, tuvo dos videos virales seguidos, y el siguiente lo subió a los tres días, cuando la cuenta ya se había enfriado. Las cuentas tienen momentos en que los videos se empiezan a ir virales y ese momento hay que aprovecharlo. Si un video te pegó, aprovecha lo caliente.
Y lo que de verdad decide si te quedas no es grabar, nadie de mi equipo me dijo que lo difícil fuera grabar. Lo difícil es sostener el ritmo un mes entero: saber qué decir, subir a todas las redes que la marca pida, responder los comentarios y los DM a tiempo. Un video se hace en diez o veinte minutos, pero el mes se siente. Naoglys, que entró sin haber hecho UGC nunca y tuvo su primer video de diez mil vistas en menos de una semana, me dio la frase más honesta de las nueve entrevistas:
Cada persona de mi equipo tiene su sistema. Valery le dedica una hora al día, repartida. María Camila escoge un día, investiga qué está en tendencia y graba unos quince videos que deja listos en espera. Valentina lleva un conteo de los días que van y de los videos que le faltan para llegar a la cantidad del mes. Nella graba "videos de reserva" el domingo para tener hasta el miércoles. Carmen graba toda la semana en un día y edita en otro. Todos funcionan; lo que no funciona es "cuando pueda".
Con esta página se puede empezar, y hay gente de mi equipo que empezó con menos. Lo que esta página no puede hacer es darte feedback, decirte si ese contrato tiene algo raro, o contarte qué formato está pegando esta semana. Eso pasa adentro, en la comunidad donde están las creadoras que leíste aquí.
Los tres guiones de tus primeros videos, con mi nota de manager en cada uno. Te aviso al correo apenas salgan.